Allá por Enero, incluso todavía en Febrero, la celebración del X Encuentro de Polifonía Sacra se nos antojaba aún distante y gozábamos del cómodo colchón del medio plazo. Discurrían las semanas, pausadamente, con el trazo grueso sobre los primeros detalles de organización, entre partituras más o menos nuevas y reuniones preliminares. Sin embargo, a medida que caían las hojas del almanaque, el tempo se fue acelerando de forma casi alarmante.

De repente las horas se hicieron minutos y acosados por la inmediatez, debíamos traspasar el temido punto de no retorno, cuando deben imponerse el “déjà vu”, las miradas cómplices, una palmada oportuna o una palabra de ánimo. Si diez años habían pasado, diez años debían servir para algo.
El Gemsy Ensemble, tan joven como prometedor, nos regaló un interludio instrumental fuera de programa con una muy acertada interpretación del Concierto para piano y orquesta K413 de Mozart, con los Maestros Michele Paccagnella en el atril y Gian Luca Rovelli al piano.
El quinteto dejó entonces su sitio a una de las sensaciones de la noche, como fue la fantástica actuación de la soprano italiana Maria Luisa Casali que puso voz y talento para superar con solvencia las exigencias del Cuius animam gementem del Stabat Mater de Pergolesi antes de afrontar con igual brío y consistencia el aria de La Vergine degli Angeli, sabiendo transmitir al público la inmensa belleza de este pasaje de la Forza del destino de Giuseppe Verdi, para recoger a su conclusión una cerrada y prolongada ovación.